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Bienvenidos al Blog de David de Pedro






No sé como habéis aterrizado en este blog, pero poco importa, estáis aquí y os doy la bienvenida. Espero que paséis un rato ameno porque es de lo que se trata y que aprendáis tanto de mis errores como de mis experiencias, que compartáis la realidad y opiniones a ojos de mis personajes para que los entendáis más. A veces son reivindicativos, a veces muestran ese Mr. Hyde que en un momento dado todos llevamos dentro.

Hasta el momento de su publicación, os dejo con un pequeño aperitivo, el book trayler de mi novela. Como siempre, os invito a que hagáis vuestros comentarios, que mejorarán con mucho este blog.

Soy consciente que vuestro tiempo es oro, y por eso os agradezco vuestra atención. Como dijo Benjamin Franklin: Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del mismo es el mayor de los derroches.

Volved cuando queráis.

Gracias,


David de Pedro




P.S.: Por cierto, aquí tenéis el link de La Revelación de Qumrán en Amazon, y si no tenéis kindle y lo queréis leer por ordenador, os podéis descargar el software clicando aquí. También podéis visitar mi nueva página web: www.daviddepedro.com
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sábado, 28 de abril de 2012

La humildad de un aprendiz

Como sabéis, a finales de Enero, publiqué La Revelación de Qumrán en Amazon. Desde entonces, puedo decir que me han sucedido muchas cosas que me han enseñado a aprender. Cuando decidí redactar mi novela, estaba convencido de que sabía escribir. Nunca había tenido problemas de expresión y de comunicación, por lo cual, nada me hacía presagiar que no lo sabría hacer. Como a Neox cuando Morfeo le ofreció la pastilla en Matrix, desafiándole a conocer la realidad o a continuar soñando despierto y vivir en un mundo de ilusión, me encontré que después de haber construido mi obra, desperté de un letargo de ficticia sabiduría. Nunca me he creído el mejor en nada, aunque sí tengo que admitir que todo lo que sale de mi interior, busca  lo más parecido a la perfección. Soy un luchador nato y me cuesta mucho rendirme. Por eso, después de un tiempo y gracias a un par de amigos escritores que conocí demasiado tarde, me abrieron los ojos sobre algunos errores de estilismo que tenía que corregir.

Hay unas cuantas palabras que siempre se encuentran en mi vocabulario y que muchas veces pienso que han dejado de existir para una buena parte de la humanidad. Son palabras sencillas, que dicen mucho con muy poco... algunas de éstas son:

Humildad
Integridad
Honestidad
Equilibrio
Constancia
Perseverancia
Trabajo

Como escritor novel, os diré que soy eso, un novel, un aprendiz. Puede que leáis La Revelación de Qumrán (de hecho, estaría bien que lo hicierais). ;) y encontréis algún que otro error, tanto gramatical como de estilismo, también es posible que no veáis ninguno, ya que si una cosa tengo clara, es que no es lo mismo que te lea un escritor o un lector tradicional. Aquí está la diferencia de ser un escritor publicado por una editorial, a ser un escritor autopublicado y novel. El primero, puede escribir más o menos mal (dentro de unos límites, claro está), y luego tiene un equipo de correctores que pulen su obra, maquillándola donde más falta le haga. El segundo, a menos que sea un filólogo, es muy posible que cometa todo tipo de error, y más si es su primer escrito.

Sea como sea, sabed que mis ganas por aprender y mejorar no han hecho más que empezar. Mi creación está viva y cada día se transforma un poco más en un libro que no tendrá nada que envidiar a la publicación de una editorial. Todo lleva su tiempo, pero con perseverancia, lo conseguiré. ¿Por qué esta confesión? Porque mi honestidad me lleva a comunicaros, que mi novela no es perfecta, ni mucho menos, pero está escrita desde el esfuerzo de muchas noches sin dormir, de la investigación y de entrevistas a varias autoridades reconocidas en los diferentes ámbitos que trato. Parafraseando a Frank Crane, sólo os diré: Los grandes hombres hacen de sus errores eslabones hacia el éxito.
      ¿Cuál es mi humilde intención? Pues entretener, divertir, enseñar, revelar, provocar,  enfrentar, seducir  y generar alguna que otra sonrisa, cosa que para mi satisfacción, más de un lector me ha reconocido. 

Amazon ha dado una oportunidad de oro a todos aquellos escritores o aprendices de escritores que por fin, han conseguido mostrar sus obras a un público masivo. La única confusión que se puede dar, es que el lector confunda la obra de un novel con la de un profesional y la critique sin tener en cuenta todas variables que rodean a un principiante. Es decir, éste, tendrá que saber como escribir (y lo más difícil para uno mismo, como corregir), como diseñar una portada, como promocionar a través de las redes sociales y un largo etc. Unos aspectos que para un lector inconsciente pasan desapercibidos la mayor parte de las veces. Desde aquí, hago un llamamiento a todas aquellas personas que quieran leer a autores que se están iniciando, para que tengan en cuenta las vicisitudes con las que nos encontramos. Por otro lado, éstos, también suelen ofrecer sus creaciones a precios muchísimos más populares que los de renombrado prestigio, igualándolos y superándolos numerosas veces en calidad y creatividad. Tampoco quiere decir que el qué la obra sea económica, no esté trabajada y contenga errores. Hay novelistas que llevan muchas palabras escritas, que han tenido la suerte de tener a "padrinos" que los han acogido bajo sus alas, o que sencillamente se han formado mediante libros o cursos. 

Los e-books están pegando tan fuerte, como en su día lo hizo la fotografía digital. Amazon ha abierto la veda a los noveles y no sólo lo ha hecho en España, sino también en el mundo entero, algo impensable hasta hace muy poco. Pronto veremos como puede evolucionar con el resto de los grupos editoriales. De momento, ya se ha formado el grupo La Generación Kindle, en referencia al famoso e-reader de Amazon, entre el cuál tengo el honor de pertenecer. Allí comparto cartelera con grandes escritor@s que podéis ver en los siguientes links: 




¿Qué es la Generación Kindle?
Bajo la denominación de «Generación Kindle» se esconde el deseo de un conjunto de escritores de dar a conocer sus obras, una comunidad plural, donde lo primordial es el conocimiento mutuo. La ayuda intrínseca a cada uno, pues creemos que la unión hace la fuerza.
La generación Kindle o Gen-K es un proyecto nacido desde la red social Facebook por un grupo de escritores que decidieron poner sus obras a la venta en Amazon, uno de los mayores vendedores de e-book del mundo. Deseando llevar el peso de sus obras el autor mismo, tomando las consecuencias necesarias, con una fuerza y un valor nunca visto en el mundo editorial.      
La comunidad pretende enseñar al lector que no hay una única manera de leer y acceder a la buena literatura. Capaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Deseamos aprender y enseñar otra nueva forma de lectura. La electrónica. El formato intangible del libro, el ebook, no es menor que el libro de papel, sino una herramienta más para hacer llegar al lector buenas novelas. Obras que en la actualidad no han podido o no han querido estar en el circuito clásico de la distribución.
La literatura electrónica es un formato novedoso, sencillo, rápido, económico y de fácil de acceso. La popularización de los dispositivos de lectura, e-reader, ha causado una expansión exponencial de autores autopublicados, para disponer sus obras en la intangibilidad de la red, la plataforma Amazon y su dispositivo de lectura, de ahí el nombre que ha dado la fuerza para formar esta comunidad.
La Generación Kindle no ha hecho nada más que comenzar…


David de Pedro

domingo, 25 de marzo de 2012

Poli malo, Poli bueno

Hola amigos!
Aunque parezca mentira, el post más leído con diferencia es el de Las propiedades de la patata... no sé si se debe a que la gente que entra se piensa que trato un aspecto culinario, o sencillamente les hace gracia mi aventura patatera! Por ese motivo colgué el de Forward-Rewind-Forward en Tanzania, parece gustar mis anécdotas viajeras, lo cuál me encanta. Una vez, hablando con una amiga, le expliqué que quería escribir un blog y que mis personajes de La Revelación de Qumrán, comentarían la realidad mundial para que el público los fuera conociendo y familiarizándose con ellos. Esta persona, conocedora de mis aventuras, me dijo:

     - David, las tendrías que poner en tu blog, compartirlas, a la gente le gustará saber de ti, y además son divertidas! (bueno, eso de divertidas lo juzgaréis vosotros, pero desde luego, lo que no me pase a mi...).

Y aunque no tenía intención de hacerlo, un día me animé, y mira por donde, ha sido uno de los textos más entrados. La anédota de hoy se la dedico a los habitantes de uno de los paises donde tengo más seguidores (con los otros también lo iré haciendo, pero advierto que tampoco he viajado tanto!). De cuál hablo? De los United States of America!

Hace ya unos años, quise hacer una ruta por California y alquilé un coche. Era la primera vez que conducía por un país extranjero y advierto que puede llegar a ser un pelín complicado... por no decir peligroso. Justo cuando aterricé en el aeropuerto de LAX (Los Angeles), me fuí directo a la empresa Avis dónde tenía reservado un modesto Nissan Sentra (en España nunca ha existido este modelo en concreto). Como chico precavido que soy, me dediqué a dar vueltas por el parquing buscando cogerle el punto al coche. Aquella era la primera vez que conducía un automóvil automático, y hay que decir (sino han cambiado las cosas) que los coches americanos tienen dos frenos (el "suave" y el que yo denomino "en seco"). El "seco" tiene la mala fortuna (por no decir una palabra malsonante), de estar en el lugar donde en España tenemos el embrague (cambio manual). Las primeras vueltas que dí al parking, eran frenazos "en seco". Más de una vez y de dos, estuve a punto de comerme el volante... y con eso me refiero a las malas pasadas que nos hace el subconsciente con cosas que las tenemos más que asimiladas.
Fueron pasando los días, y con ellos, el dominio de la máquina infernal. Una característica que diferencia la conducción americana de la española, es que cuando el semáforo está en rojo (no siempre), se puede girar a la derecha y en ambar a la izquierda (si no recuerdo mal) ya que además, los conductores suelen frenar cuando se pone de color anaranjado, no como en España, que aprovechamos para acelerar para ver si pasamos. Evidentemente, el hecho de que el semáforo esté al otro lado del cruce, ayuda a plantearte el quedarte parado en medio de una avenida de cuatro carriles!
Pues después de esta pequeña aclaración reprendo la historia:
Estaba en dirección a Tiburón, una localidad que hay a las afueras de San Francisco y desde donde se puede ver toda la bahía con una panorámica espectacular, cuando me paré (semáforo en rojo) en una calle de dos carriles por banda. Al otro lado de la calle, habían dos coches y un policía motorizado. En aquel momento, el semáforo se puso en verde, y la costumbre me jugó una mala pasada... como la avenida era lo suficientemente amplia, puse el intermitente, aceleré y giré hacia la izquierda... dándome cuenta tan pronto como lo hice, de que me tendría que haber esperado... reduje la velocidad sin dejar de mirar por el retrovisor, porque me temía lo peor... que evidentemente se cumplió. El policía motorizado giró en pos de mí y puso su sirena hasta darme alcance. Paré viendo en todo momento como el representante de la ley dejaba su Harley Davidson y venía con sus gafas de espejo, su casco blanco y su actitud chulesca (parecía salido de una película). Bajé la ventanilla, y con mi más cándida expresión le pregunté en español que había sucedido, a lo que me respondió en americano. Haciéndome el tonto, le dije que no entendía nada (tengo que aclarar que tampoco es que me considere listo! pero vaya, me hice un poco más tonto de lo normal...). Ante esa declaración por mi parte y su imposibilidad de expresarse en mi idioma, dejó ir unas palabras que no reproduciré por ser tan malsonantes que herirían hasta la sensibilidad de los adultos... al final el poli malo, se volvió bueno porque me dejó ir de rositas. Eso sí, el susto me lo llevé! Pero os advierto que hay que tener mucho cuidadín con la autoridad norteamericana.

David de Pedro