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Bienvenidos al Blog de David de Pedro






No sé como habéis aterrizado en este blog, pero poco importa, estáis aquí y os doy la bienvenida. Espero que paséis un rato ameno porque es de lo que se trata y que aprendáis tanto de mis errores como de mis experiencias, que compartáis la realidad y opiniones a ojos de mis personajes para que los entendáis más. A veces son reivindicativos, a veces muestran ese Mr. Hyde que en un momento dado todos llevamos dentro.

Hasta el momento de su publicación, os dejo con un pequeño aperitivo, el book trayler de mi novela. Como siempre, os invito a que hagáis vuestros comentarios, que mejorarán con mucho este blog.

Soy consciente que vuestro tiempo es oro, y por eso os agradezco vuestra atención. Como dijo Benjamin Franklin: Si el tiempo es lo más caro, la pérdida del mismo es el mayor de los derroches.

Volved cuando queráis.

Gracias,


David de Pedro




P.S.: Por cierto, aquí tenéis el link de La Revelación de Qumrán en Amazon, y si no tenéis kindle y lo queréis leer por ordenador, os podéis descargar el software clicando aquí. También podéis visitar mi nueva página web: www.daviddepedro.com
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lunes, 15 de abril de 2013

Autores indies, una nueva manera de enfocar la literatura 2.0



AUTORES INDIES, UN FENÓMENO FORJADO EN EL SÓTANO DE FACEBOOK

Los escritores indies iberoamericanos arrasan en Amazon y se postulan como una alternativa a la edición tradicional

Desde hace más de un año, ocupan las principales posiciones en el ranking de los más vendidos en Amazon.

Muchos escritores acumulan ventas superiores a los 10.000 ejemplares anuales y los que se posicionan entre los 5 más vendidos llegan a las 35.000 descargas al año y se han labrado un nombre entre los lectores.

La situación económica actual y la apertura de nuevas vías de edición, como la que ofrece el portal electrónico Amazon a los escritores, ha desencadenado un aluvión de autores que, viendo vetada su opción a la publicación tradicional, han aprovechado las nuevas tecnologías para darse a conocer.

En la actualidad, los autores independientes todavía resultan invisibles a los ojos de los medios de comunicación tradicionales; por este motivo las redes sociales se han convertido en el principal vehículo de difusión de sus obras y en un nexo de unión entre lectores y autores independientes. A tenor de la nueva situación que se está dando en el sector editorial en los últimos años, la best-seller Blanca Miosi, quien se ha mantenido de manera sostenida un año en las primeras posiciones de Amazon.com, ha agrupado desde enero de 2013 a un centenar de escritores independientes iberoamericanos que han logrado mantenerse durante meses en los puestos de honor del TOP-100. Así nació el movimiento autores indies.


Pero, ¿quiénes son los autores indies y qué hacen?
La riqueza de este colectivo reside en su heterogeneidad. Son escritores de diversas nacionalidades: española, colombiana, argentina, venezolana, chilena, peruana, mejicana, etc. Algunos residen en sus propios países y otros se han desplazado a Estados Unidos, Australia o Reino Unido. Una globalización inevitable y necesaria para los autores indies. Esta agrupación independiente se enriquece con la diversidad cultural y profesional de sus autores ya que entre sus componentes se encuentran profesionales de la medicina, comunicación, docencia y del sector empresarial entre otros.
En un sótano de Facebook se produce la alquimia: suman los conocimientos adquiridos en las diferentes especialidades y sectores para obtener mejores réditos a nivel colectivo y a nivel individual. Los autores indies  aúnan esfuerzos y trabajo para lograr su objetivo: darse a conocer promocionándose, desarrollando mecanismos de difusión, elaborando booktrailers, corrigiendo textos, perfeccionando portadas y maquetando sus libros, ya sea en formato digital o en papel (estos últimos mediante la filial de Amazon, Createspace, que a su vez da cobertura mundial a sus ventas aprovechando la red del coloso americano, o a través de editoriales al uso).
El éxito de los autores indies  no ha pasado desapercibido a las editoriales; saltándose su método tradicional de selección, han decidido probar nuevas alternativas y fichar a los principales super-ventas digitales de Amazon. Sin embargo, los cambios que está sufriendo el sector hacen que en la actualidad haya algunos escritores que rechacen ofertas editoriales y prefieran gestionar su obra de manera independiente.

¿Qué logros han obtenido hasta ahora?
Teniendo en cuenta sus dos meses de vida, han conseguido difusión mediática permanente en programas como El rincón literario de Freddy Piedrahita (un programa radiofónico que se emite para la población latina de San Francisco – USA y que puede seguirse en el mundo entero a través de la transmisión web), Desayuno Digital (portal venezolano), que publica semanalmente los videos de sus entrevistas, Hoy caricatura (Semanario mexicano), El rincón del Autor Indie, (entrevistas radiofónicas semanales en una emisora mallorquina) o salir en un portal tan visitado como es Demonios de Formentera con más de 37.000 seguidores. Cuenta, además, con la fuerza de un centenar de blogs aliados que ayudan a la difusión de su proyecto, aglutinando una creciente cantidad de seguidores a su actividad permanente a través de las redes sociales.

Si queréis o necesitáis más información, no dudéis en contactar conmigo.

David de Pedro

sábado, 28 de abril de 2012

La humildad de un aprendiz

Como sabéis, a finales de Enero, publiqué La Revelación de Qumrán en Amazon. Desde entonces, puedo decir que me han sucedido muchas cosas que me han enseñado a aprender. Cuando decidí redactar mi novela, estaba convencido de que sabía escribir. Nunca había tenido problemas de expresión y de comunicación, por lo cual, nada me hacía presagiar que no lo sabría hacer. Como a Neox cuando Morfeo le ofreció la pastilla en Matrix, desafiándole a conocer la realidad o a continuar soñando despierto y vivir en un mundo de ilusión, me encontré que después de haber construido mi obra, desperté de un letargo de ficticia sabiduría. Nunca me he creído el mejor en nada, aunque sí tengo que admitir que todo lo que sale de mi interior, busca  lo más parecido a la perfección. Soy un luchador nato y me cuesta mucho rendirme. Por eso, después de un tiempo y gracias a un par de amigos escritores que conocí demasiado tarde, me abrieron los ojos sobre algunos errores de estilismo que tenía que corregir.

Hay unas cuantas palabras que siempre se encuentran en mi vocabulario y que muchas veces pienso que han dejado de existir para una buena parte de la humanidad. Son palabras sencillas, que dicen mucho con muy poco... algunas de éstas son:

Humildad
Integridad
Honestidad
Equilibrio
Constancia
Perseverancia
Trabajo

Como escritor novel, os diré que soy eso, un novel, un aprendiz. Puede que leáis La Revelación de Qumrán (de hecho, estaría bien que lo hicierais). ;) y encontréis algún que otro error, tanto gramatical como de estilismo, también es posible que no veáis ninguno, ya que si una cosa tengo clara, es que no es lo mismo que te lea un escritor o un lector tradicional. Aquí está la diferencia de ser un escritor publicado por una editorial, a ser un escritor autopublicado y novel. El primero, puede escribir más o menos mal (dentro de unos límites, claro está), y luego tiene un equipo de correctores que pulen su obra, maquillándola donde más falta le haga. El segundo, a menos que sea un filólogo, es muy posible que cometa todo tipo de error, y más si es su primer escrito.

Sea como sea, sabed que mis ganas por aprender y mejorar no han hecho más que empezar. Mi creación está viva y cada día se transforma un poco más en un libro que no tendrá nada que envidiar a la publicación de una editorial. Todo lleva su tiempo, pero con perseverancia, lo conseguiré. ¿Por qué esta confesión? Porque mi honestidad me lleva a comunicaros, que mi novela no es perfecta, ni mucho menos, pero está escrita desde el esfuerzo de muchas noches sin dormir, de la investigación y de entrevistas a varias autoridades reconocidas en los diferentes ámbitos que trato. Parafraseando a Frank Crane, sólo os diré: Los grandes hombres hacen de sus errores eslabones hacia el éxito.
      ¿Cuál es mi humilde intención? Pues entretener, divertir, enseñar, revelar, provocar,  enfrentar, seducir  y generar alguna que otra sonrisa, cosa que para mi satisfacción, más de un lector me ha reconocido. 

Amazon ha dado una oportunidad de oro a todos aquellos escritores o aprendices de escritores que por fin, han conseguido mostrar sus obras a un público masivo. La única confusión que se puede dar, es que el lector confunda la obra de un novel con la de un profesional y la critique sin tener en cuenta todas variables que rodean a un principiante. Es decir, éste, tendrá que saber como escribir (y lo más difícil para uno mismo, como corregir), como diseñar una portada, como promocionar a través de las redes sociales y un largo etc. Unos aspectos que para un lector inconsciente pasan desapercibidos la mayor parte de las veces. Desde aquí, hago un llamamiento a todas aquellas personas que quieran leer a autores que se están iniciando, para que tengan en cuenta las vicisitudes con las que nos encontramos. Por otro lado, éstos, también suelen ofrecer sus creaciones a precios muchísimos más populares que los de renombrado prestigio, igualándolos y superándolos numerosas veces en calidad y creatividad. Tampoco quiere decir que el qué la obra sea económica, no esté trabajada y contenga errores. Hay novelistas que llevan muchas palabras escritas, que han tenido la suerte de tener a "padrinos" que los han acogido bajo sus alas, o que sencillamente se han formado mediante libros o cursos. 

Los e-books están pegando tan fuerte, como en su día lo hizo la fotografía digital. Amazon ha abierto la veda a los noveles y no sólo lo ha hecho en España, sino también en el mundo entero, algo impensable hasta hace muy poco. Pronto veremos como puede evolucionar con el resto de los grupos editoriales. De momento, ya se ha formado el grupo La Generación Kindle, en referencia al famoso e-reader de Amazon, entre el cuál tengo el honor de pertenecer. Allí comparto cartelera con grandes escritor@s que podéis ver en los siguientes links: 




¿Qué es la Generación Kindle?
Bajo la denominación de «Generación Kindle» se esconde el deseo de un conjunto de escritores de dar a conocer sus obras, una comunidad plural, donde lo primordial es el conocimiento mutuo. La ayuda intrínseca a cada uno, pues creemos que la unión hace la fuerza.
La generación Kindle o Gen-K es un proyecto nacido desde la red social Facebook por un grupo de escritores que decidieron poner sus obras a la venta en Amazon, uno de los mayores vendedores de e-book del mundo. Deseando llevar el peso de sus obras el autor mismo, tomando las consecuencias necesarias, con una fuerza y un valor nunca visto en el mundo editorial.      
La comunidad pretende enseñar al lector que no hay una única manera de leer y acceder a la buena literatura. Capaz de adaptarse a los nuevos tiempos. Deseamos aprender y enseñar otra nueva forma de lectura. La electrónica. El formato intangible del libro, el ebook, no es menor que el libro de papel, sino una herramienta más para hacer llegar al lector buenas novelas. Obras que en la actualidad no han podido o no han querido estar en el circuito clásico de la distribución.
La literatura electrónica es un formato novedoso, sencillo, rápido, económico y de fácil de acceso. La popularización de los dispositivos de lectura, e-reader, ha causado una expansión exponencial de autores autopublicados, para disponer sus obras en la intangibilidad de la red, la plataforma Amazon y su dispositivo de lectura, de ahí el nombre que ha dado la fuerza para formar esta comunidad.
La Generación Kindle no ha hecho nada más que comenzar…


David de Pedro

jueves, 15 de marzo de 2012

Amazon - Capítulo 1 - Tercera Parte

Hola,

La Revelación de Qumrán se está manteniendo en la primeras plazas, esta semana ha estado oscilando entre la octava y la novena, y eso siempre es motivo de satisfacción. Esperemos tener continuidad. Ahora sólo falta empezar a vender en el mercado americano y esperar a ver si alguna editorial se interesa por publicar la novela en papel. Es cuestión de tiempo y perseverancia. Os dejo el tercer fragmento, recordad que si es la primera vez que entráis, las otras partes van de la entrada más antigua a la más reciente. Sed buenos conmigo!!! ;).

(...Continuación)


Después de aquel rápido análisis decidió buscar a la mujer. Echó un vistazo y detectó la cabellera rubia que se dirigía a la barra. La reconoció por su peculiar gabardina gris perla. Antes de ir tras ella, volvió a mirar la fotografía que llevaba en la cartera. También existía la posibilidad de que hubiera seguido a la persona equivocada; tenía que asegurarse. Una vez comprobado, intentó aproximarse disimuladamente hasta donde se había situado ella y pidió a la camarera:
—Un whisky con hielo, por favor —y se giró hacia donde estaba la sospechosa—. Hola, parece que esto está muy concurrido, ¿no?
Entonces ella se volvió hacia él y le dijo con simpatía:
—¡Uf!, desde luego que sí, y como no me desprenda rápidamente de la gabardina me voy a asfixiar de calor.
Él se quedó estupefacto. «¡Pero qué guapa es!», pensó, «desde luego, no cabe duda de que es la chica de la fotografía, aunque la foto la desfavorece notablemente».
—¿Qué pasa, te has quedado sin lengua? —rió la chica.
—No, no, perdona —consiguió balbucear— lo que pasa es que nunca había visto semejante belleza, al menos en el mundo real...
—¡Ja, ja, ja! Desde luego, eres un encanto; eso por no hablar de la aguda percepción que tienes de la realidad, ¡ja, ja, ja! —continuó riendo en medio del alboroto.
—¿Cómo te llamas? —Oscar intentó recuperar la compostura.
—Helena. ¿Y tú?
—Oscar. ¿Vienes mucho por aquí?
—Sí, suelo venir con frecuencia. Me gusta mucho este local. Eso sí, lo que no me gusta tanto es el tipo de gente que suele venir. Pero a ti no te había visto nunca. ¿Eres de la ciudad?
—Sí, lo que pasa es que salgo poco, pero viéndote me lo tendré que plantear...
Helena se quitó la gabardina, para lucir una figura que ni mucho menos se hubiera podido apreciar con ella puesta. Su suave vestido rojo le marcaba cada curva, las tiras del vestido dejaban ver unos hombros suaves. Su piel, ligeramente bronceada, hacía juego con su melena rubia, que le caía como una cascada de rayos de luz sobre el escote de la espalda. Este le llegaba casi hasta la cintura, y permitía entrever que no llevaba sujetador. Aun así, tenía los senos erguidos bajo una tela que dejaba ver unos pezones bien definidos.
—¡Joooooooooder —susurró— pero qué mujer!
—¿Perdona, has dicho algo?
—No, no, qué va... —se apresuró a rectificar Oscar y pensó: «Desde luego, sí tengo que vigilar a esta mujer. No me separo de ella ni borracho»—. ¿Tú también eres de aquí?
—No, soy de Barcelona. Hace unos meses me trasladé a vivir a Girona.
—¿Quieres que vayamos a otro sitio más tranquilo para poder hablar mejor?
—Bueno, aunque no podré quedarme hasta muy tarde.
—De acuerdo. ¿Mañana tienes que madrugar?
—Sí, tengo que hacer unas cuantas gestiones. Por cierto, ¿ya sabes a qué lugar iremos?
—Conozco un bar que está aquí cerca y que es muy íntimo y tranquilo. Así podremos ir dando un paseo.
—Vale, ¿a qué esperamos?
—A nada. Tú primero, por favor.
«¡Pero qué coño estás haciendo, Oscar!», gritaba su mente, «es una sospechosa a la cual estás vigilando y encima te la quieres ligar... ¡Estás loco!».
—A la mierda —acalló a su conciencia en voz alta.
—Perdona, ¿decías algo, Oscar? —preguntó Helena, girándose.
—¿Eh? ¡Ah!, no, no, solo saludé a una persona.
Entre apretujones consiguieron llegar a la salida del pub. Una vez fuera, la brisa de la noche húmeda les golpeó en la cara y llenó de aire los pulmones.
—¡Ahhhhh! Qué alivio respirar estas suaves fragancias nocturnas —suspiró Helena.
«A ti sí que te olería toda».
—Sí, es cierto, estos aromas parecen despertar después de la lluvia —corroboró en voz alta.
—¡Brrrrrr! Qué frío hace, será mejor que me ponga la gabardina. Bien, ¿a dónde tenemos que ir?
—Dame la mano, no te vayas a perder —rió Oscar.
Empezaron a caminar. La libido del joven detective estaba subiendo por momentos, y el contacto con ella no ayudaba a calmarla. Pasaban por debajo de las luces de las farolas, y él sentía cada vez más fuertes los impulsos de besarla. Le costaba mucho contenerse, hasta que de golpe la miró fijamente y se disculpó:
—Lo siento, Helena.
—¿Eh? Qué sient... —empezó a decir.
—¡Mmmmm! —fue todo el ruidito que consiguió emitir con la boca de Oscar sobre la suya.
Lo que empezó con un suave beso, continuó con otro cada vez más apasionado. Helena reaccionó, y en contra de lo que había pensado Oscar, que era que le pegaría un tortazo que le dejaría la mano marcada, se encontró con su lengua surcando su boca. Fue así hasta que recobraron la conciencia de dónde se encontraban, ya que la poca gente que pasaba se quedaba mirando y vitoreándoles.
—Ejemmm —carraspeó Oscar mirando a su alrededor—. Perdóname, pero es que... ¡Mmmm!
Esta vez fue Helena la que no le dejó acabar la frase al abalanzarse a sus labios.
—¿Querías decir algo, Oscar? —susurró.
—Sí, que no suelo hacer estas cosas, pero... ¡Joder, cómo me pones!
—Yo tampoco las hago, no me malinterpretes —y luego musitó a su oído—: ¿Quieres que vayamos a mi casa?
Oscar, sorprendido, la examinó. Sus caras estaban a pocos centímetros. Podía sentir su respiración entrecortada por la excitación y oler su perfume femenino. Podía ver aquellos ojos de color miel con las pupilas tan dilatadas, los labios carnosos que cubrían las hileras bien formadas de sus dientes. Podía percibir el rápido latir de su corazón, y también podía percibir bajo sus tejanos la opresión de algo que le decía que hacía demasiado tiempo que no intimaba con una mujer. Al igual que su maldita voz de la conciencia, que le martilleaba con insistencia en la cabeza recalcándole la locura que estaba cometiendo.
—Sí. ¿Está muy lejos?
—No, está aquí, en la Plaza de la Independencia. Es un ático —aclaró la rubia.
—Vamos, no perdamos más tiempo —urgió Oscar.
Cogidos de la mano caminaron en silencio hasta llegar a la puerta de la vivienda, donde no se pudieron contener más, dando rienda suelta a sus pasiones mientras Helena intentaba dar con la llave en la cerradura. Una vez conseguido, entraron a trompicones. Oscar se detuvo, tomó entre sus manos la cabeza de Helena y fijó sus ojos en los de ella.
—Eres la mujer más atractiva que he conocido jamás.
Entonces, despacio, la empezó a besar. Primero los párpados, después desde el lóbulo de su oreja hasta la comisura de los labios. Su ternura hacía que ella suspirara entrecortadamente. Tenía la cabeza echada hacia atrás, con los ojos cerrados y la boca entreabierta. Él la miraba, acariciaba con sus manos la faz de un ángel. Y continuó besando, recorriendo el cuello milimétricamente...
Sus manos descendieron de su cara a los hombros, deslizaron las tiras de su vestido para que este cayera al suelo. La volvió a observar. Su cuerpo estaba temblando de excitación. Sus ojos continuaban cerrados. Sus pechos cálidos se movían al compás de la respiración. Su vientre era liso y sus caderas le daban la forma de la diosa del placer. Llevaba un tanga, de color rojo, igual que el vestido.
«Dios existe», se reafirmó interiormente.
La volvió a besar desde donde lo había dejado y continuó bajando... hasta detenerse en los senos. Su lengua jugueteaba con los pezones endurecidos, mientras sus manos los acariciaban con suma delicadeza. Continuó con su placentero y húmedo peregrinaje, pasando por el centro de su ser en su recorrido hasta llegar a la ropa interior, que fue bajando con ternura mientras iba besando todo el entorno del ombligo. Así hasta que ya no quedó nada más sobre su piel.
Y allí estaban los dos, sudorosos, de pie en medio de la sala de estar. Ella desnuda, él con toda la ropa puesta. Entonces fue cuando Helena abrió los ojos y empezó a desabrochar el cinturón de Oscar. Sus manos se movían hábilmente desabotonando sus Levi´s descoloridos. Notaba una presión contra los tejanos que no podía pasar desapercibida de ninguna manera. Luego empezó a acariciar su pectoral velludo por debajo de la camiseta. Notaba todos los músculos en tensión, duros como piedras. Cogió la camiseta y la fue subiendo hasta que se la quitó completamente. Sus dedos no dejaban de recorrer aquel cuerpo moldeado por horas en los gimnasios. Su próxima parada fueron sus botas, se las quitó y volvió a incorporarse. Sus manos se metieron a través del bóxer, asiendo con fuerza las nalgas de Oscar. Este, en silencio, se dejaba hacer, hacía mucho tiempo, demasiado, que no experimentaba un momento tan cargado de erotismo como aquel. No hacía falta decir nada... se respiraba el sexo en el aire.
Entonces Helena acabó de quitarle los pantalones y calzoncillos, para dejarlo desnudo ante ella. El miembro, libre de su opresión, se elevaba erguido, desafiando a la gravedad con su potencia varonil.
Oscar fue bajando lentamente a Helena hasta la alfombra. Cuando la tuvo allí, tendida y con su abanico dorado desparramado, continuó acariciándola. Pero ella no se quedó en un papel pasivo, mientras lo besaba empezó a acariciarle el...
Fueron interrumpidos por el sonido de un agudo timbre.
—¡No! ¡No! —gritó él.
Helena empezó a juguetear con la lengua en su... La campanilla no dejaba de sonar, cortaba el silencio que hasta hacía poco solo era interrumpido por gemidos.
—¡Mierda! ¡Mieeerdaaaa! —clamó, impotente ante la interrupción—. ¡Ahora noooo! —sollozó lastimeramente.

David de Pedro - La Revelación de Qumrán

 

miércoles, 29 de febrero de 2012

Amazon - edición digital - Capítulo Uno

Buenas a todo el mundo,

Es curioso, si esto lo escribiera en un e-mail, estaría significando que me dirijo a unas cuantas personas de manera generalista... lo escribo en el blog, y adquiere un significado totalmente literal: HOLA A TODO EL MUNDO!!! Me agrada ver como cada vez se suman más países a la lectura del blog! La verdad es que es asombroso ver como podemos contactar estando tan lejos... la magia de la red.

Os comunico con alegría que La Revelación de Qumrán ha dado un pequeño saltito en la clasificación. También soy consciente que esta alegría seguramente durará un día, pero bueno, la posición 14 no está mal, no? Lástima que las ventas se centran sólo en España, de momento en los otros mercados no he conseguido inaurar el marcador!

http://www.amazon.es/dp/B0070ZY162/ Precio: 0,89 €.

Os dejo un pequeño, pequeño aperitivo:

Capítulo Uno



E
ra una noche de verano. La lluvia caía a cántaros, golpeando con furia el cristal de su coche mientras él dormitaba. El asfalto estaba inundado por charcos que reflejaban la luz que desprendían las maltrechas farolas. Eran las dos de la madrugada y no se veía ni un solo transeúnte. Las casas, sombrías, hacía rato que habían apagado su luz interior. Catorce horas después de que ella entrara, aún no había detectado ningún movimiento. Sus huesos estaban entumecidos por el frío; los riñones, doloridos después de tanta espera, se estaban empezando a notar. «Después de este servicio tendré que tomarme un buen baño caliente», se dijo.
Él era alto y corpulento, sus rasgos rudos le hacían parecer más viejo. A sus treinta y cuatro años era aún un lobo solitario; prefería que las cenas estuvieran acompañadas por una buena cerveza y un interesante partido de baloncesto, y no aquellas maravillosas, enternecedoras e ilusas comidas familiares que celebraban con tanta frecuencia sus compañeros de departamento. Su pelo negro hacía juego con los ojos verdes, aunque en aquellos momentos estaba revuelto y sudoroso, y le confería un aspecto más bien decadente. El hecho de que las ojeras fueran pronunciadas y que la barba le hubiera crecido en aquellos días de vigilancia, no favorecían en absoluto a su ya de por sí descuidada imagen. Su vestuario se basaba únicamente en unas botas negras con hebillas, un descolorido pantalón tejano y una camiseta blanca y ajustada que dejaba entrever los musculosos pectorales acompañados de velludos y poderosos brazos.
Por la radio habían dicho que el tiempo inestable se mantendría durante el resto de la semana, para augurarle de esta manera que, como no resolviera rápidamente el caso en el que estaba trabajando, lo pasaría mal los siguientes días. De hecho ya lo estaba pagando desde hacía tiempo, desde la vez en que vio cómo un hombre maltrataba a su hijo después de que le volvieran a conceder la custodia que había perdido por malos tratos. No había podido soportarlo y le dio tal paliza que tuvieron que hospitalizar al padre. Sus compañeros intentaron justificar su comportamiento, de hecho todos sentían repulsión hacia aquel hombre que ya había sido detenido varias veces y que siempre había sido absuelto por falta de pruebas; pero el capitán, aunque lo salvó de que lo echaran del cuerpo, se lo hizo pagar. Le dijo que no podía aplicar su propia ley, y que volvería a sus inicios en la policía para que recapacitara sobre su futuro. Estuvo varios meses entre los papeleos de la oficina y las patrullas por la ciudad, para después empezar otra vez con casos de investigación de poca monta. Y ahí estaba, una húmeda noche estival, vigilando a una mujer que se dedicaba al robo y esperando a que le dieran casos de mayor envergadura. Estaba releyendo por centésima vez la definición del crucigrama que se había llevado para la espera cuando de repente le pareció percibir la apertura de la puerta.